El bypass o balón intragástrico sólo para súper obesos

jueves 22 de abril de 2010


Con la revolucionaria técnica se trata en todo el país a los pacientes que no pueden bajar de peso con dieta ni con tratamiento médico. Ninguna operación asegura un 100% de éxito; todo depende del paciente. Van al quirófano personas sin trastornos psicológicos.


El 98 % de los obesos severos o mórbidos no puede bajar de peso con dietas o tratamiento médico, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Para estos casos, la cirugía bariátrica es una solución excepcional, y desde hace cinco años se la emplea en Tucumán.

Para conocer las diferentes técnicas, las ventajas e inconvenientes, quiénes se benefician, los cuidados pre y posoperatorio y el estilo de vida que se debe adoptar tras la cirugía, LA GACETA conversó con los médicos Jesús Amenábar (cirujano) y Raúl Valdez Aufranc (nutricionista), especialistas en el tema. 

Tres técnicas
La obesidad mórbida se opera con técnicas laparoscópicas miniinvasivas que requieren pequeñas incisiones en el abdomen.

"La cirugía bariátrica tiene dos componentes: uno restrictivo, que consiste en achicar el tamaño del estómago (cuya capacidad es de 2.500 mililitros) y dejar una bolsita pequeña para que reciba el alimento. El segundo componente es el malabsortivo: se corta 1,5 metro del intestino delgado -que mide de 4,5 a 6, 5 metros- para reducir la absorción de los alimentos y se lo une al estómago pequeño. El estómago grande queda abandonado; al no recibir alimento se contraerá pero seguirá secretando moco o jugo gástrico y este caerá directamente en el intestino delgado. Ambas técnicas -restrictiva y malabsortiva- se las puede usar por separado o bien en forma mixta", explicaron los médicos 

Antes se usaba más la malabsortiva y hoy en día la restrictiva. En los casos de obesidad severa muy importante se usa el sistema mixto o bypass gástrico para duplicar el efecto beneficioso: el paciente no sólo va a comer menos sino que al acortar el intestino disminuirá la absorción de nutrientes. 

Ventajas y desventajas
Ninguna técnica asegura un éxito del 100%, ya que pueden ser engañadas por el paciente. La banda o cinturón gástrico ajustable (dibujo 1), por ejemplo, se usa menos porque los obesos mórbidos con trastornos alimentarios llegan a licuar la comida, especialmente dulces y chocolates, para satisfacer sus deseos y aumentar la ingesta. La gran ventaja del cinturón es que no se corta nada, sólo se estrangula el estómago para dar sensación de saciedad. Es la cirugía más simple pero la más fácil de engañar.

En el otro extremo está el bypass gástrico (dibujo 3), la más radical ya que es restrictiva y malabsortiva. Ayuda a perder peso en forma rápida, pero es la de mayor riesgo: al absorber menos los alimentos el paciente puede presentar déficit de calcio, ácido fólico, vitaminas y otros nutrientes y requerirá la ingesta de suplementos. 

En el medio de ambas está la técnica de la manga o tubo gástrico (figura 2) que tiene mucho uso y es puramente restrictiva: se corta el estómago y se deja un tubo. No se toca el intestino. Sus resultados son tan buenos como el bypass, con la ventaja de que no tiene mal absorción.

La cirugía bariátrica se indica con adecuado criterio de selección de los pacientes obesos mórbidos, de 21 a 60 años. Los adolescentes obesos con compromiso de su salud se operan con autorización de los padres. 

Selección de pacientes
El médico nutricionista Raúl Valdez Aufranc destacó que antes de indicar la cirugía hay que asegurarse de que el paciente no tenga trastornos endócrinos que causen obesidad y que goce de estabilidad psicológica: que no sea alcohólico o adicto a las drogas, ni sufra alteraciones psiquiátricas mayores como esquizofrenia, psicosis, retraso mental o trastornos del comportamiento alimentario (bulimia, por ejemplo). Además, debe comprometerse a cumplir con las normas de seguimiento. "Es importante la evaluación prequirúrgica: clínica, cardíaca, respiratoria, de laboratorio completo (análisis), psicológica, nutricional y de hábitos alimentarios. La cirugía en sí no soluciona la obesidad. El éxito depende del paciente", enfatizó Valdez Aufranc.

Una semana antes de la cirugía los pacientes deben bajar un 10% del peso con una dieta líquida proteica para disminuir el riesgo quirúrgico. En el posquirúrgico sigue con una dieta líquida la primera semana, luego pasa a las papillas y más tarde a una dieta de consistencia blanda. Después de tres meses puede ingerir comida de consistencia normal. Este proceso es acompañado de actividad física en forma gradual. 

"Una vez que se consigue el peso buscado y logra estabilizarse, recién se puede recurrir a la cirugía plástica para retirar el tejido sobrante", advirtió el médico nutricionista.

Fuente: La Gaceta.com.ar

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