El control de la obesidad y el peso, indispensable

lunes 10 de mayo de 2010

Debemos estar plenamente conscientes que la obesidad se ha transformado en una auténtica y sería epidemia de salud, iniciada ésta con la etapa previa correspondiente al sobrepeso corporal, lo que por supuesto debe considerarse ya como anormal, y que esta no respeta ni edad, ni sexo, ya que puede iniciarse desde la misma vida intrauterina, desde la infancia, adolescencia y juventud, en la edad adulta y hasta en la tercera edad, apareciendo tanto en el sexo femenino como en el masculino.

Un dato que siempre debe tenerse presente, es que la obesidad es una enfermedad que definitivamente por lo menos hasta hoy " no es curable", pero que por fortuna es controlable y que debemos luchar contra todo para lograr este control en forma permanente de por vida y no tener cuidados temporales con alternancias de descontroles, fenómeno que se presenta cuando el paciente no ha comprendido su condición y que sólo piensa erróneamente que ya engordó, y que por lo tanto desea adelgazar y al lograrlo se cree curado, abandonado el seguir poniendo en práctica los medios de control y naturalmente la obesidad regresa, para luego repetirse este ciclo periódicamente, lo que origina un daño severo al organismo.

Si tomamos en cuenta que existen factores genéticos-hormonales como realmente causantes de la obesidad, pero que además existen múltiples factores del medio ambiente que rodean a cada paciente y que actúan como predisponentes fomentando su desarrollo, aspecto que explica por qué cada paciente deja manejarse como un caso en lo individual, es decir, no existen dos pacientes obesos iguales y por lo tanto cada uno debe ser evaluado en forma integral por el médico endocrinólogo, para que en consecuencia se establezca el plan de manejo conforme al resultado de dicha evaluación.

Dentro de los principales factores del medio ambiente que actúan como promoventes de la obesidad se encuentran:

El ambiente familiar dentro del cual se adquieren los hábitos alimentarios, usualmente con base en tradiciones y que si estos aportan un exceso de calorías y por lo tanto de energía, combinado esto con una deficiente actividad física que no la consume, dicho exceso de energía se transforma en grasa acumulable que lleva al sobrepeso y la obesidad.

Es de advertir que en cuanto a la obesidad infantil, se promueve fundamentalmente en el área del hogar o de la escuela, por lo que debemos enfocar las baterías hacia los padres de familia en el primer caso, después por los maestros y lógicamente hacia los infantes, brindándoles por los diferentes medios de difusión, la orientación nutricional apropiada correspondiente, para que ellos en consecuencia la transmitan a sus hijos o a sus alumnos según el caso.

Es clave el entender que una cosa es alimentarse, lo cual consiste en adquirir alimentos, generalmente con base en que son sabrosos con alto contenido calórico y que otra cosa muy diferente e nutrirse, es decir adquirir la gama completa y en cantidades apropiadas para cada individuo, de las sustancias nutritivas necesarias.

Con fundamento en este principio debemos entonces nutrirnos y no alimentarnos.

Se tiene el criterio erróneo y sobre todo por las madres de familia que comer bien consiste en que sus hijos coman mucho, cuando la realidad es que comer bien, es comer lo que cada hijo necesita en las cantidades apropiadas, que le permitan alcanzar un pleno y sano estado nutricional.

No podemos omitir el considerarnos como sociedad, también promoventes de obesidad, puesto que usualmente en cualquier reunión de carácter social, no solo ofrecemos alimentos hipercalóricos, como anfitriones si no que presionamos generalmente en forma enérgica, para que se consuman, por quien tal vez no debe hacerlo.

Algunos tipos de trabajos que fomentan el sedentarismo y la necesidad de adquirir comida rápida hipercalórica, también debe de tomarse en cuenta para, neutralizar la inactividad física y controlar la alimentación.

Por último, consideramos esencial analizar que todo estado de estrés crónico, estimula el apetito fomentando naturalmente la obesidad y por ende debemos recibir la orientación correspondiente para aprender a manejar dicho estrés.

En resumen, comprendemos que no es nada fácil controlar y mantener controlada la obesidad, ya que debemos controlar cada uno de estos factores en cada paciente, logrando que cada uno cambie su sistema de vida y así obtener el éxito deseado, evitando así sus múltiples y severas complicaciones.

Fuente: Oem.com.mx

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