La esclavitud del cuerpo

lunes 17 de mayo de 2010

Nunca los extremos, ni las obsesiones son buenas, cada uno tenemos una constitución diferente y a la hora de adelgazar es importantisimo no esclavizarnos con esteriotipos sino ser coherentes con nosotros mismos y sobre todo con nuestra salud, os dejo esta noticia :


Supongo yo que lo que menos le interesa al sistema es que cada una esté contenta con el cuerpo que le ha tocado. Si eres gorda, eres gorda y no tienes sitio en el mundo; si eres flaca, sospechosa de padecer anorexia. Se puede morir una --esto es muy grave--- por comer mucho o por comer poco y es evidente que hay personas que necesitan ayuda en uno u otro sentido. Ayuda especializada, se entiende: médicos y psicólogos, con el amor de los más allegados a quien sufra cualquier desajuste de peso, son fundamentales.

El problema es cuando la industria se mete a velar por nuestra salud. Hay un inmenso negocio basado en la insatisfacción humana. Si hasta hace apenas dos o tres años estábamos acostumbradas a ver pasearse por la pasarela a cuerpos que eran casi un suspiro, dignas del más encendido de los encomios, hoy comienzan a verse mujeres rellenitas que proclaman --proclaman las marcas, no ellas-- que el reinado de las top-fideo ha acabado. La misma presión que se ejercía contra las personas rollizas, se vuelve ahora contra las flacas. El caso es que haya presión, el caso es que la inseguridad de las personas las lleve a estar a disgusto consigo mismas. El caso es tener necesidad de comprar lo que sea.

Debería educársenos de otra manera, potenciando nuestras seguridades. Habrá mujeres delgaditas y rollizas, pero la belleza suele adquirir disfraces muy diferentes y no ha habido artista que fuese a definir un arquetipo. Hay mujeres muy gordas bellísimas y mujeres muy delgadas que también lo son. Es tan difícil de entender? Además, la belleza es algo importante, sin duda, pero no lo único.

A veces llega a ser hasta cabreante las buenas intenciones de las industrias de la belleza. Como a un amigo mío le gusta repetir, nos venden la peste y dicen que son cosméticos. El caso es tenernos preocupadas pensando en nuestro aspecto. Una preocupación, les aseguro, que puede llegar a ser obsesiva y extrema. La verdad es que si tanta energía se invirtiese en estudiar filosofía o física cuántica el mundo, hace siglos, sería distinto.

A alguien le interesa, sin embargo, que el mundo no sea distinto y por doquier proliferan mensajes que fomentan la insatisfacción y la inseguridad. Algo habrá que hacer, sin duda, y yo creo que hace muy bien este Gobierno, desde su Ministerio de la Igualdad, en explorar nuevas vías para que tal desatino se temple. La naturaleza de los hombres y mujeres es la misma, la humana, y no es de recibo que se fomente la infelicidad.

La solución, ya lo dije, es que cada uno esté contento con el cuerpo que le ha tocado. Por supuesto que se puede mejorar, pero no a costa de perder el tiempo, la paciencia y la dignidad. Ahora les toca a las flacas, mañana les tocará otra vez a sus contrarias ; el caso es marear la perdiz y, a río revuelto, ganancia de pescadores.

Fuente: www.lavozdeasturias.es

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