Reducir el consumo de sal para mejorar tu salud

viernes 7 de mayo de 2010

La sal es uno de los condimentos más populares y tradicionales de la cocina internacional, su consumo está generalizado y se utiliza como conservante de alimentos desde hace muchos siglos.
Asimismo la sal forma parte de los nutrientes fundamentales, sin embargo habitualmente se consume en cantidad muy por encima de la aconsejada. Así, una sustancia que, como aderezo ocasional es inocua, se convierte con el abuso en un factor de riesgo para nuestra salud. Porque, no sólo se acostumbra a poner sal a muchos alimentos en la mesa, sino que prácticamente todos los alimentos elaborados que hoy existen en el comercio, contienen sal añadida.

En este sentido la Oficina Municipal de Información al Consumidor del Ayuntamiento de Torremolinos quiere incidir en que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda no consumir cada día más de cinco gramos de sal. Una cifra que, en la práctica, muchas personas llegan incluso a duplicar. A la cantidad de sal que contienen por sí mismos los alimentos, especialmente los precocinados, se añade la utilizada en el proceso de preparación y cocinado. Los expertos aconsejan moderar el consumo y educar al paladar desde la infancia para evitar futuros problemas de hipertensión o corazón.

La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición ha destacado que en España el consumo de sal supera ampliamente las necesidades de la población, debido a que existe una gran apetencia por los alimentos salados porque éste sabor contribuye a hacer más apetecible la comida. No obstante, señala, se puede aprender a comer con menos sal pero hay que iniciar este hábito desde la infancia. Los alimentos contienen, en su composición natural, cantidades variables de sal (cloruro sódico). Las personas corrigen el contenido de sal del alimento añadiéndola en la preparación culinaria y ese es el hábito que debe educarse.

Como se ha señalado, la Organización Mundial de la Salud recomienda no tomar más de 5 gramos de sal diarios porque el exceso de este producto en la dieta se asocia con hipertensión, tan frecuente en nuestro país, y factor de riesgo de las enfermedades cardiovasculares. Se calcula que en España cada persona consume 11 g. de sal día por término medio.
Es aconsejable leer el etiquetado de los productos que se consumen, ya que pueden contribuir al aumento de sodio de la dieta.

La presencia de sal en los alimentos se debe a dos funciones principales: por un lado realzar su sabor y por el otro conservar el alimento. Pero la industria alimentaria añade también a sus productos otras sustancias que contienen sodio, como los aditivos, ya sea con fines conservantes, estabilizantes, emulgentes, espesantes y gelificantes, o como potenciadores del sabor.
Se puede conocer el contenido de sal de un alimento consultando la etiqueta que lo acompaña donde viene recogido bajo la expresión "Cloruro Sódico", o "Sodio". La cantidad de sal es equivalente a multiplicar la cantidad de sodio por 2,5. .

A partir de este dato hay que ser moderado en el consumo de aquellos alimentos que sus formas de presentación tienen un alto contenido de sal, como pescados en salazón, conservas, platos preparados, "snacks", etc. .

Consejos prácticos de la OMIC para los consumidores
La OMIC del Ayuntamiento de Torremolinos recuerda que un estudio de la Fundación del Corazón señala que el 75 por ciento de la sal proviene de los alimentos que ingerimos, manipulados y cocinados en las comidas diarias. El 25 por ciento restante viene con los propios alimentos que, de forma natural, contienen sal en proporciones variables: desde los quesos, embutidos, pescados, cereales, legumbres y pan, hasta el agua. También está presente en ciertos medicamentos, como los antibióticos, los sedantes, las pastillas efervescentes y ciertas aguas minerales.
Considerando que casi todos los alimentos comunes elaborados suelen contener considerables cantidades de sal y de que el consumo de sal global es por lo menos el doble a lo que es deseable para nuestra salud, lo adecuado es restringir, en gran medida, el uso de la sal como sazón en nuestra dieta diaria.

Asimismo, valorando la tabla de contenido de sodio por cada 100 gramos de porción comestible de algunos alimentos sería también muy razonable reducir, y en algunos casos hasta evitar, la ingestión de algunos productos, entre ellos los alimentos elaborados en los que se usa la sal como conservante, tales como salazones, jamones, aceitunas, diversos quesos, sopas de sobre, embutidos y algunos otros productos aislados como las infaltables pastillas de caldo elaboradas con residuos cárnicos. Por lo general, estos productos contienen cantidades exageradas de sal.
Recurra a las cocciones al vapor: al no existir un medio con el que el alimento entra en contacto con el líquido, no hay cesión de sustancias sápidas a dicho medio, y se conserva mejor el contenido natural del sodio en origen del alimento. De esta forma se acusa menos la necesidad de añadir sal a los alimentos.
Un cambio interesante para no sazonar con sal común o restringir su uso notablemente sería volver a utilizar como condimento las hierbas aromáticas como el orégano, el perejil, el eneldo, el tomillo, la albahaca y la hierbabuena, cebollino y también el comino, pimienta, zumo de limón entre otras, solas o mezcladas con sal común.

Otra alternativa la ofrece la sal potásica (la sal de apio la contiene), en sustitución de la de sodio y que, en la actualidad, es posible encontrarla en los establecimientos de productos dietéticos.

Las conservas y los alimentos elaborados contienen mucho más sodio que los alimentos frescos; por consiguiente, el consumo de sal puede reducirse simplemente con una dieta a base de alimentos frescos, especialmente frutas y verduras.

Los hipertensos deben vigilar también el consumo de aguas minerales. Existen algunas, que son peligrosas para quienes padecen hipertensión. En consecuencia, antes de consumir agua mineral, conviene leer la cantidad de sodio en la etiqueta y elegir las que no superen los 20 mgs./litro.

Resumiendo: lo importante es disfrutar del sabor natural de los alimentos, y para ello no es necesario abusar de la sal.

Fuente: Malagaes.com

http://www.wikio.es