En directo, quien engorda, quien adelgaza

miércoles 16 de junio de 2010

Se suele decir que la televisión engorda, pero en Estados Unidos la pequeña pantalla parece ser una técnica por lo menos bastante espectacular para perder peso. Sobre todo si se trata de «reality-shows» en los que celebridades con notorios problemas de sobrepeso son pagadas para intentar adelgazar delante de las cámaras.
La fuente de inspiración para esta tendencia se encuentra en Oprah Winfrey, la mujer más influyente y multimillonaria en la industria televisiva de Estados Unidos que ha sido capaz de convertir su legendaria odisea con el exceso de kilos en valioso contenido para su popular programa. Con toda una montaña de rusa de dietas, adelgazamientos y engordamientos cuestionada por especialistas médicos como muy poco ejemplarizante y saludable.
«La vida grande»
De todos los espacios producidos con estrellas rubicundas el más notorio está protagonizado por la actriz Kirstie Alley, famosa por la serie «Cheers» y seguidora de la Cienciología. Producido para la cadena de cable A&E , lleva por título algo así como «La vida grande». Y tiene el supuesto atractivo de que Kirstie consiguió perder bastante peso con la ayuda de una conocida franquicia de dietas. Pero su remunerada «operación bikini» no ha tenido resultados duraderos.
Luego está la serie protagonizada por la actriz, cantante y autora Carnie Wilson. El «encanto» de esta producción es que la mujer se grapó el estomago en 1999 para adelgazar pero no ha logrado alcanzar su sueño esbelto. A diferencia de Kirstie, Wilson no ha aceptado su figura complicada por dos partos y se queja mucho. El gimnasio le duele y no se siente atractiva.
Dentro de todo este filón se encuadra también el «Celebrity Fit Club». Formato que consiste en una competencia entre famosillos de tercera regional. La premisa del concurso es determinar quién puede perder más kilos a través de un calvario riguroso de ejercicio y dieta bajo la dirección del entrenador personal Harvey Walden. Competencia en la que algunos inefables participantes logran incluso el alarde de ganar peso.
El éxito de todos estos formatos es atribuido no solamente al apetito insaciable que tiene la comunicación de masas por las apariencias y las intimidades morbosas. Ya que también se menciona como clave la grave epidemia de obesidad que sufre la población de Estados Unidos, lo cual garantiza una masiva audiencia que se identifica con todos estos pulsos televisados contra la báscula.

Fuente:  www.abc.es

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