Quiero, pero no lo consigo

viernes 4 de junio de 2010

La mayoría de los que queremos perder peso sabemos lo que tenemos que hacer pero no lo hacemos.

A lo mejor es la quinta vez que empiezas una dieta o una rutina de ejercicio, quizá todos los domingos por la noche piensas que mañana comienzas a cuidarte y todos los lunes en el desayuno ya se te olvidó y te encuentras frente a unos chilaquiles con pollo y un pan de dulce, en fin, ¿cómo lograr apegarte mejor a un estilo de vida saludable?

A veces no es suficiente la voluntad, hace falta algo más. Es necesario hacer conciente nuestros patrones de alimentación.

Hay herramientas que funcionan y pueden ayudarte a en entender por qué, cuándo y por qué comes lo que comes. Se dice fácil pero no lo es. Necesitas reflexión, análisis, disciplina.

Te doy tres ideas que pueden ayudarte a estar más cerca de tus objetivos. Recuerda que antes necesitas asesorarte con un nutriólogo o médico y un entrenador para establecer objetivos lógicos y alcanzables.

Escribe un diario de alimentos. Es una herramienta excelente que se utiliza a nivel mundial. Escribe todo lo que comes pero en el momento en que lo haces. Es mucho más eficiente y exacto si lo haces justo después de comer y no en la noche que llegas a casa. Además, debes ser lo más específico posible. Lleva registro de todos los detalles, no es lo mismo decir: sopa, guisado y agua que: consomé de pollo con arroz y verduras y carne preparada en salsa verde con papitas, dos tortillas de maíz y agua de limón con azúcar. Puedes anotar también cómo te sientes cuando comes o si hiciste ejercicio, en fin, todo lo que creas que puede servir para encontrar relaciones que funcionen. A lo mejor, revisando el diario, te das cuenta que comes dulces o galletas cuando estás aburrida o cansada o cuando peleas con tus papás.

Instaura un objetivo deportivo y cúmplelo. Esto quiere decir que si te propones caminar dos días a la semana veinte minutos es igual de importante que si decides correr cincuenta kilómetros a la semana. Si hace falta, busca alguien que te acompañe o algo que te motive (música, ropa, lo que sea), pero cúmplelo. También sirve mucho si escribes un diario de entrenamiento y registras cómo entrenaste, cómo te sentiste o si no pudiste ir, cuál fue la razón y cómo te sentiste al respecto.

Siempre que hagas la compra, lleva una lista y apégate a ella. Muchas veces vamos al mercado o súper y compramos cosas que no teníamos planeado comprar. Desde una taza o un trapeador hasta jugos o galletas que se nos antojaron al verlas. Claro, todo está armado y pensado para que eso pase. No verás las cosas para niños en el estante de hasta arriba, sino a la altura de sus ojos. Lo mismo con la exposición de productos que no son de necesidad primaria pero que quieren que compremos. ¿La solución? Lleva una lista y apégate a ella. No te pases, no compres de más y nunca hagas la compra si tienes hambre. Se ha visto que si vas después de comer comprarás mucho menos. Te ahorrarás dinero y la tentación de comer cosas que no debes.

Si te fijas, te puede servir mucho escribir. Asigna una libreta a ti y tu salud. Anota todo lo que necesites con tal de que tengas registro y puedas revisarlo cada que sientas que hace falta. Este registro es importante, podrás guardarlo para ti o analizarlo con tu nutrióloga, psicólogo, médico o mejor amiga pero el chiste es que entiendas qué es lo que pasa, sólo así podrás cambiar patrones que no son saludables y que están obstaculizando tu pérdida de peso o los objetivos que hayas planteado.


Fuente: www.eluniversal.com.mx

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