Reglas de oro para adelgazar

lunes 7 de junio de 2010

Hay distintas formas de afrontar el reto de iniciar una dieta o mejor dicho, un cambio saludable de hábitos para el resto de la vida. Están las personas que lo hacen poco a poco y otras, en cambio, se sumergen en el cambio de un día para otro.

Además, en cada momento de la vida, tendremos más o menos motivación y podremos realizar más o menos cambios. En los periodos de menor energía debemos ser más flexibles y escoger aquel cambio de conducta alimentaria que nos resulte más fácil. De lo contrario, sentiremos frustración y, al final, nos permitiremos comer de todo.

Reglas de oro

--No debemos autoengañarnos, es absurdo.

--Es mejor que seamos flexibles con nosotros mismos, aceptando que lo estamos haciendo lo mejor posible.

--Darnos una nueva oportunidad siempre que tiremos la toalla. No pasa nada si al día siguiente continuamos con nuestros propósitos.

--Debemos tener paciencia ante nuestras oscilaciones en el nivel de motivación de cada momento. Aceptarlos porque además van a continuar ocurriendo a lo largo de nuestra vida.

--Es mejor no asustarnos por un día de descontrol y tampoco debemos hacernos demasiadas ilusiones si llevamos varios días de dieta idílica.

--No debemos tener prisa, tenemos toda la vida por delante. Si hemos comido de una determinada manera durante años, no podemos cambiar en una semana, ni en un mes...

--Lo más importante es conseguir mantener el peso perdido, por tanto, para ello, debemos desde el primer día que nos proponemos perder peso, aprender cómo haremos el mantenimiento

--Paciencia, aunque también se comprende que lo que queremos es perder ya algunos kilos de más, para así animarnos en la continuidad de la pérdida de peso.

--Aparte del cambio de hábitos alimentarios, también es muy importante saber, en general, qué alimentos son los que pueden ayudar a adelgazar y posteriormente, a mantener el peso perdido.

--El consumo elevado de hidratos de carbono nos hace caer en un círculo vicioso: comer nos impulsa a seguir comiendo. Primero, se elevan los niveles de glucosa en sangre por encima de lo esperado. Segundo, la insulina permite el paso de los azúcares desde la sangre a las células y termina almacenándolo como grasa, y los niveles sanguíneos de azúcar disminuyen, lo que crea una necesidad de dulces.

--Un secreto para conseguir adelgazar sería controlar la producción de insulina, manteniendo estables los niveles de azúcar en sangre.

Fuente: www.elperiodicodearagon.com

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